9 Abr 2020

OPINIÓN | Aprender y enseñar en tiempos de pandemia

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Según UNESCO, más de 862 millones de niños y jóvenes en 119 países han visto afectada su escolaridad debido a la pandemia del coronavirus y, tal como lo ha estado haciendo nuestro Ministerio de Educación, todos están instalando diversos mecanismos para ayudar con la educación en el hogar. Algunos comenzaron antes que nosotros y ya llevan varias semanas de experiencias de las que podemos aprender.

Así las cosas, la educación de las nuevas generaciones está siendo profundamente afectada y tardaremos meses, sino años, en recuperar los niveles de aprendizaje. Esto es particularmente grave en sectores de bajos recursos y rurales, con escasa o ninguna conectividad a plataformas en línea, y aquellos niños y niñas, para quienes el acompañamiento de los profesores es fundamental, en especial en el desarrollo de la lectoescritura.

De estas primeras semanas emerge la importancia de recabar información sobre los aprendizajes en los hogares para orientar mejor las estrategias de enseñanza y apoyo: ¿Cuánto y cómo se estudia en los hogares? ¿Cuánto se aprende sin ayuda de profesores? A estas interrogantes se suman dudas respecto de la efectividad del apoyo de los apoderados, amigos y familiares, y el uso que los propios estudiantes dan a las plataformas digitales y las guías que reciben, considerando tanto las materias que abordan como las estrategias que utilizan para aprenderlas.

Aun con los tremendos desafíos presentes y futuros, hay mucho que se puede hacer en el corto y mediano plazo para apoyar a las comunidades educativas ante este escenario de enseñanza y aprendizaje. UNESCO, OECD y varios otros organismos han propuesto diversas estrategias. En lo que sigue se describen algunas de ellas, con foco en contextos vulnerables. 

Aspectos específicos

  • Seleccionar contenidos del curriculum. Puesto que no es viable abordarlo en su totalidad, es necesario identificar aquellos contenidos que son posibles y convenientes de aprender en esta situación. Algunos expertos aconsejan vincular aspectos de la pandemia con aprendizajes socioemocionales y de ciudadanía, salud y autocuidado. Para ciencias naturales, hay múltiples oportunidades para el su aprendizaje lúdico, en experimentos acotados en que pueden participar los apoderados y se usen materiales disponibles en el hogar. Gradualmente, los contendidos debieran ser trasversales de modo de compartir la enseñanza entre varios docentes, y aunque al comienzo esta coordinación es compleja, el objetivo es no agobiarlos a ellos ni a sus estudiantes con múltiples demandas.
  • Redes de apoyo entre docentes y directivos: Con el objetivo de conocer y difundir sus experiencias, coordinadas desde los Departamentos de Educación Provincial y Servicios Locales de Educación. Activar redes informales acotadas en número de participantes, de modo de establecer espacios de confianza que animen a los docentes de un mismo nivel educativo, o a cargo de las mismas asignaturas, a conectarse entre sí para intercambiar experiencias. Lo mismo con los cuerpos directivos. Otro de los sentidos de este mecanismo es el de monitorear estas conversaciones para rescatar las mejores ideas, profundizarlas y difundirlas.
  • Los medios de comunicación masiva: En países como Francia, Italia, Finlandia, Bélgica y Costa Rica, se han reactivado plataformas como la radio y la televisión, con espacios educativos especiales, para lograr cierta continuidad en el proceso pedagógico y ayudar a orientar a apoderados y escolares. En Chile, muchas comunidades urbanas y rurales no cuentan con la suficiente conectividad para usar plataformas online, pero en la inmensa mayoría de los hogares hay acceso a la televisión abierta y a la radio. En especial, las radios de cobertura comunal y rural, pueden activarse con apoyo de docentes, para comunicar y orientar a los apoderados y a los estudiantes en sus hogares. Para este efecto, vale la pena observar con especial atención la experiencia española.
  • Enseñar a enseñar con plataformas online: Estas herramientas son poderosas y conviene usarlas (y saber usarlas) en donde sea posible. Pero la realidad es que pocas familias, en especial en contextos vulnerables, tienen los medios para aprovecharlas en plenitud, ya sea por tener escasa o ninguna conectividad en el hogar, o bien solo uno o ningún computador para usarlo toda la familia, con escasos espacios físicos para una adecuada tranquilidad para estudiar y, sobre todo, por el ambiente de estrés, las angustias en el hogar por la salud, el empleo y la incertidumbre sobre la duración de la cuarentena. Además, muchos apoderados han debido seguir trabajando y no pueden atender a sus hijos, o simplemente no tienen el saber pedagógico para sustituir el trabajo de los docentes. Si bien muchos docentes han seguido cursos en plataformas online, esto no significa que tengan suficiente experiencia con ellas para enseñar a jóvenes, niñas y niños en sus hogares, sin considerar que los propios educadores también viven situaciones familiares complejas en el contexto de la pandemia. Aun así, es posible que la educación virtual madure, se quede con nosotros y sea parte de la escuela del siglo XXI, complementando la escolaridad tradicional. Para los colegios y hogares en que existe madurez tecnológica, un ambiente propicio y las plataformas online sean razonables de usar, es urgente capacitar a los docentes en su utilización pedagógica: metodologías, evaluaciones formativas, retroalimentación con estudiantes, abordar la inclusión, etc. Adicionalmente, habría que mejorar la conectividad en los hogares de los docentes en todo el país.
  • Uso pedagógico de celulares. Independientemente del contexto, la gran mayoría de los jóvenes del país usan redes sociales a través de sus celulares. La experiencia educativa con estos dispositivos ya ha sido extensamente investigada, y se requiere que a través de ellas puedan acceder a propuestas de estudios factibles y pertinentes, y a recursos digitales que faciliten la autorregulación de sus aprendizajes.
  • Foco en los más pequeños. El apoyo requerido por los jóvenes de educación media es diferente al de niños en el primer ciclo básico, pues los primeros tienen más capacidad de autorregulación de sus aprendizajes que los niños más pequeños. Una gran preocupación en este sentido es el potencial deterioro de la lectoescritura en los primeros años. Si no se aborda este desafío con prioridad, estaremos incubando otra gran brecha de inequidad, la que se nos hará evidente al retomar la escolaridad “normal”. Es necesario apoyar a los apoderados -usando radio y TV- en el uso de los textos escolares físicos, disponibles en la mayoría de los hogares.
  • Meditación. Varios reportajes informan del estrés, las angustias e incertidumbres que se viven en muchos hogares. La meditación, que ya es aplicada en muchos colegios y hogares del mundo, logra, con solo algunos minutos de práctica al día, efectos rápidos de relajación y bienestar. Puede practicarla toda la familia y enseñarse fácilmente a través de folletos impresos, radio y TV.

Aspectos generales

  • Prioridades: A mi juicio, es necesario priorizar tres sectores: los más vulnerables, la ruralidad y la educación inicial. En ellos, se potencian las carencias y es donde hay mayor riego de acrecentar las brechas educacionales. Por ello, urge activar el uso de la TV, la radio y las redes de docentes y directivos.
  • Descentralización y atención local para conocer y abordar las demandas y dificultades de docentes, apoderados y estudiantes: ¿Qué están experimentando?, ¿Qué desafíos están encontrando? La experiencia internacional sugiere abordar estas preguntas a nivel de cada comunidad escolar. Si bien la coordinación nacional es necesaria, la diversidad de realidades en Chile aconseja un grado de autonomía en las decisiones y acciones. En Italia, por ejemplo, el ministerio nacional incentiva que los colegios y distritos desplieguen estrategias propias, pues sus autoridades pueden mapear mejor la realidad de cada contexto y aplicar soluciones realistas y pertinentes.

Mientras dure la pandemia, en Costadigital estaremos permanentemente observando la realidad nacional e internacional, recabando información y difundiendo propuestas. Estaremos acompañando a los docentes.

Para apoyo con recursos, dudas y más formación sobre el proceso de virtualización de la educación escribir a centro.costadigital@pucv.cl