3 Jul 2018

Perdamos el miedo a la programación escolar

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Las tecnologías digitales están presentes en todo quehacer cotidiano, tanto niños como adultos desarrollan gran parte de sus actividades con ayuda de una aplicación, la web o redes sociales. No concebimos nuestra vida sin estar conectados.

Muchos de nosotros escuchamos el concepto de nativos digitales, donde se afirmaba que por el sólo hecho de nacer en una era tecnológica, niños y niñas sabrían utilizar naturalmente cualquier dispositivo. Con el tiempo, el concepto se debilitó, ya que pudimos comprobar que, si bien sabían utilizar ciertas tecnologías, no lograban aprovechar todas sus potencialidades; la gran mayoría se quedó en los video juegos y en las redes sociales.

No obstante, continúa el convencimiento que, si aprovechamos eficazmente la tecnología, podemos desarrollar habilidades sociales y de pensamiento, las cuales nos ayudarán a tener éxito en el mundo laboral. Bajo este panorama, varios sectores potencian el aprendizaje de programación, debido a que favorece el pensamiento algorítmico, la creatividad y destrezas relativas a la resolución de problemas.

Si bien la programación por años se asocia a procesos complejos que requieren mucho tiempo y conocimiento, hoy existen decenas de aplicaciones que permiten aprender de manera autónoma y fácil; no se requieren habilidades innatas, sólo ganas de aprender,  basta con buscar en internet y encontraremos un sinnúmero de tutoriales donde te enseñan a programar.

En Chile existen diversas iniciativas extracurriculares orientadas a estudiantes que quieran programar: la DIBAM, con su programa de Jóvenes Programadores que lleva años trabajando con niños y niñas desde los 8 años, convencidos de que dicha práctica disminuye las brechas; por otra parte, está el proyecto llamado Mi Taller Digital, donde también se enseña a estudiantes a programar sus propios robots y Costadigital ha sido parta elemental para su ejecución. El factor común de estas iniciativas es la utilización de entornos de programación muy amigables, que a través de “piezas encajables” que son pequeños bloques de programación van dando vida a juegos, animaciones o robots.

La aplicación más famosa es Scratch, es totalmente gratuita y fácil de usar, no requiere de un computador con grandes características, por lo que es muy recomendable para trabajar con estudiantes de cualquier parte.

Tal vez hoy en día, una barrera para fomentar la programación en las escuelas, sea que visualizamos el proceso como algo muy complejo de aprender, por ende, muy complejo de enseñar, pero perdemos de vista que los estudiantes pueden aprender solos, solo necesitan que les entreguemos las herramientas y fomentemos su creatividad.

Cabe notar que la mayoría de las aplicaciones más famosas de hoy en día fueron creadas por jóvenes que aprendieron de manera autónoma a programar, donde el elemento común fue la creatividad para resolver una necesidad concreta.

Programar requiere de procesos altamente creativos, algo que a niños, niñas y jóvenes les sobra ¿por qué no ayudarlos a perder el miedo a programar?