10 Jul 2019

Reportaje | Programa de Neurociencia aplicada a la Educación: Aprendizaje en coherencia con el crecimiento

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Más de 900 docentes han cursado este programa a nivel nacional con excelentes resultados.

En las últimas décadas la neurociencia es un ámbito que ha recibido especial atención, disciplina que se centra en funcionamiento del sistema nervioso y el comportamiento del cerebro. Bajo este escenario, surge una serie de preguntas sobre cómo aplicar tales conocimientos a un contexto educativo y así comprender mejor el proceso de aprendizaje en edad escolar y su impacto incluso a nivel biológico.

Precisamente por lo anterior, el año 2016 el Ministerio de educación, a través del Centro de Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP), decide dar respuesta a esta inquietud y abordar esta temática como una especialización pedagógica dedicada a la formación de docentes de prebásica y primer ciclo, agregando a su catálogo de ofertas el curso llamado “Neurociencias aplicadas a la educación”. Para esa oportunidad, el curso contó con la participación de 500 docentes en todo Chile.

El programa b-learning fue diseñado e implementado por el Centro Costadigital en conjunto con la Escuela de Pedagogía PUCV, quien ya había avanzado en la incorporación de este tema a la formación de pregrado. Esta alianza estratégica ha permitido el perfeccionamiento de este programa en los últimos dos años de implementación. “Una de las áreas a las cuales le damos especial relevancia en este programa, es al trabajo de las funciones ejecutivas. Sabemos que, si un profesor trabaja tales funciones en edad temprana, más adelante los niños adquieren mejores habilidades para el aprendizaje”, dice Sonia Pino, coordinadora del programa en Costadigital.

Las funciones ejecutivas, por tanto, son aquellas habilidades que permiten que un niño o niña sepa adoptar un comportamiento para encajar eficazmente al entorno y alcanzar metas, dentro de ellas se encuentra la toma de decisiones, inhibición, ejecución dual, razonamiento, memoria de trabajo, por mencionar algunas.

De esta forma, el programa tiene como objetivo dar a conocer elementos de la neurociencia dentro del ámbito educativo, incluyendo aspectos biológicos, psicológicos y pedagógicos. Siempre vinculando el contenido con reflexiones y actividades prácticas que los docentes podrán utilizar en la sala de clases. Es por esto que tales conocimientos no están centrados en una asignatura, sino que tales habilidades son transversales y aplicables a las diferentes etapas del aprendizaje y desarrollo de niños y niñas. “Muchos de los profesores habían tomado cursos de neurociencias, pero asociado a disciplinas específicas, por lo cual este curso les entrega un conocimiento muchos más transversal y amplio”, relata Lorena Núñez, tutora del curso y Educadora Diferencial.

Actualmente uno de los distintivos de este programa yace en su sustento académico, ya que “hay muchas posturas en torno a esta disciplina, por lo cual es importante tener claro las implicancias a la hora de seguir una línea en términos formativos”, comenta Sonia Pino. Así el curso tiene una duración es de 90 horas cronológicas, aproximadamente tres meses y medio de trabajo, por lo que se sugiere disponer de una 1 diaria o 7 horas a la semana.

La segunda versión de programa se realizó el año 2018 con la participación de 405 docentes. Si bien las postulaciones exceden en casi el doble los cupos disponibles, es el CPEIP quien realiza la selección final priorizando especialidad, nivel educativo y presencia en aula.

Actualmente están abiertas las postulaciones para este curso de 200 cupos vigente hasta el día 18 de agosto. Los talleres inician la segunda quincena de agosto. Postulaciones

Dimensión práctica: “Todos los niños deben sentirse exitosos”

Una de las claves del éxito de este programa ha sido la dimensión práctica del programa. “Lo bueno de este curso es que tiene un impacto concreto en el aula, por lo general, este tipo de capacitaciones son muy teóricas, y acá les enseñamos cosas prácticas para que usen en su trabajo diario. Yo también soy profesora, y estos conocimientos nos sirven para aplicarlos a nuestra realidad actual, tomando en cuenta los intereses de los niños de hoy”, cuenta Catherine Cordero, tutora del programa.

Cabe notar que en general la formación de pregrado no ha hecho el hincapié necesario en este tipo de tópicos, hecho que es una realidad para la mayoría de los docentes que su paso por la universidad fue cuando este tema no cobraba relevancia, por lo cual este programa ha permitido la actualización de los conocimientos de muchos de ellos.

Otra característica relevante que promueve esta nueva dimensión pedagógica es tomar en cuenta que todos los niños aprenden de formas distintas, es por ello que el docente debe captar qué tipo de estímulos funcionan con cada niño. “Hay niños que son más visuales, otros más kinestésicos, otros auditivos, entonces, el profesor, a la hora de planificar la clase, debe consideras todas estas formas de aprender y que haya actividades que se ajusten a todos”, puntualiza Sonia Pino.

En este sentido, la tecnología se convierte en un perfecto aliado, ya que permite con mayor facilidad ajustar los contenidos y así respetar el ritmo de aprendizaje a cada estudiante. Por ejemplo, el uso de aplicaciones en Tablet, o software para computadores muchas veces permiten configurar los niveles de dificultad, así todos los niños aprenden a su propio ritmo. “Es importante, para que el aprendizaje sea significativo, que los niños se sientan exitosos”, dice Pino.

“Muy bueno el curso, cumplió con las expectativas que tenía. Si bien estaba centrado para niños y niñas de primer ciclo, había varias cosas que se pueden aplicar a otros niveles”, comenta Claudia Carrasco, profesora del colegio Marcela Paz de la comuna de Victoria, en la región de la Araucanía y participante del curso.

“Me pareció super buena la instancia. De hecho, la reflexión que yo les compartí a mis colegas es que no es sólo teoría, sino que dan estrategias que podemos llevar inmediatamente al aula”, cuenta Daniela Cárcamo, profesora del colegio Los Libertadores de la comuna de Quilpué.