La impresión 3D ha entrado con mucha fuerza en los últimos años, tanto así que la podemos encontrar en muchas tiendas del retail chileno, factor que ha democratizado esta tecnología y nos ha hecho una nueva generación de consumidores, los “prosumer” (productores + consumidores). 

Autor:  César Cofré Reyes Ingeniero electrónico PUCV | Coordinador técnico del Valparaíso Makerspace PUCV, docente de la asignatura Taller de Creatividad e Innovación. Diplomado en Arte Sonoro Tsonami y Magíster en Dirección Pública PUCV ©.

La impresión 3D nace en la década de los 80, gracias a Charles Hull utilizando láser y resina fotosensible. Hoy en día podemos conseguir lápices 3D en menos de  $20 mil pesos e impresoras por no más de $200 mil pesos. 

Desde Valparaíso Makerspace, hemos utilizado tales lápices para introducir conceptos de diseño y tecnología 3D en niños y niñas, donde podemos ver que la curva de aprendizaje es relativamente rápida. No obstante, es una tecnología que requiere dedicación si quieres profundizar en ella, sobre todo desde el hardware. Muchas de las impresoras más asequibles pueden ser hackeadas y mejoradas, por lo que, su manejo a un nivel de experto, requiere de conocimiento y horas de investigación para mejorar impresiones que han salido mal. ¡Aquí es donde muchos se desmotivan!

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